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jueves, 19 de enero de 2012

a mis compañeros y, como no, a mi hermana

La verdad es que esta reflexión iría en la dedicada a mis padres y profesores pero, cuando me di cuenta había cerrado el escrito y ya no quedaba bien tocar este tema en él. Con lo cual esta entrada la dedicaré a mis compañeros y a mi hermana que se me quedó antes en el tintero.

Mis compañeros, no todos obviamente, pero ellos saben quiénes son y, sobre todo, yo sé quiénes son ellos, me hacen mejorar y crecer como maestro, o futuro maestro. Es difícil de explicar cómo lo hacen pero es cierto que me hacen crecer día a día como persona. Desde que empecé en la universidad mi forma de ser y actuar ha cambiado, quizá ni yo mismo me reconocería hace tres años. He cambiado mucho en estos tres años y este cambio es, indudablemente, gracias a algunos de mis compañeros, a los que en muchos casos me veo en la obligación de llamar amigos, porque es lo que son. Es muy bonito convivir día a día con personas que tienen similares objetivos y similar vocación que la que tú tienes. Es bonito crecer entre futuros maestros de Educación Primaria y, yo personalmente, he tenido la suerte de crecer entre personas que me han ayudado a madurar, que me han dado otra percepción de la vida y de las cosas, diferente. Yo llegue a la universidad con diecisiete añitos, siendo muy maduro, pero me encontré aquí con gente que, en su momento tenían veinte, veintiuno, diecinueve. En esas edades la diferencia quizá se note más que entre veinte y veinticuatro, yo era un chiquitín, como he escuchado muchas veces de decir a un buen amigo. Ellos eran jóvenes cuando yo todavía era un adolescente, no obstante, considero que la diferencia no se notaba en exceso. Ellos han cambiado mi vida en muchos aspectos, me han hecho mejorar y crecer muchísimo como persona en cosas en las que yo era aún un niño “de chupete”. No es excesivo decir que, mis amigos de la universidad han cambiado mi vida porque lo han hecho, ellos saben quiénes son, les quiero muchísimo y les estoy muy agradecido. Algunos de los que me lean pensarán que yo tenía una vida desastrosa, marginal o algo así, ni mucho menos, lo que sucede es que yo soy excesivamente sentimental y me gusta expresar las cosas con fuerza, con energía para que se entienda lo que pretendo transmitir y, sí, mi vida cambió al llegar a la universidad, al conocer a estas fabulosas personas que entraron un día de septiembre de 2009 en mi vida y dudo mucho que vuelvan a salir de ella. Ellos me hacen cada día crecer como persona, crecer como maestro y, solo espero que, de algún modo, yo también pueda ayudarles a ellos. Además esa ayuda es inconsciente, se basa en el día a día, es como cuando el viento erosiona la roca, no te das cuenta pero va dejando huella, no cambia de un día para otro pero todos los días la erosiona, lo mismo sucede en este caso.


Dejando a un lado a mis amigos párrafo aparte merece mi hermana. Algunos pensarán “este tío además tendrá una hermana maestra, claro así cualquiera, todos en esa familia tienen algo que ver con la educación…” pues no, mi hermana no sé si será maestra porque tiene diez años pero es la persona más determinante en mi vida, es el eje, la pieza clave. Un día 28 de febrero de 2001 sucedió el acontecimiento más importante de mi vida, el nacimiento de mi hermana. Yo siempre había querido tener una hermana pero se resistía a venir y, seguramente, vino en el mejor momento y si no, lo importante es que vino. Es la personita que más me ayuda a crecer como persona, que me hace ver 
lo miserable y maleducado que soy cuando hago ciertas cosas, cuando me comporto mal en casa o soy un mal ejemplo para ella porque, lo reconozco, podría ser mejor ejemplo para ella en muchísimas más cosas y, desgraciadamente no lo soy, no lo soy tanto como personalmente considero que debería. Es la persona que más me hace crecer como maestro y, no solo, porque pueda practicar bastante con ella sino porque lima mis actitudes porque me ayuda a controlarme y me hace ser mejor. No obstante mi hermana no hace nada en especial, a mí me basta (aunque suene a tópico) con poder levantarme cada mañana, ir a su cuarto y ver que está allí, eso es suficiente.

2 comentarios:

  1. Seguro que eres el mejor hermano del mundo. :)

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  2. Jajaja.
    Eras, eres y serás (al menos para mí) siempre un chiquitín; pero en estos tres años juntos han pasado muchas cosas como para no darnos cuenta de que todos hemos ido creciendo juntos y de que, en algunos casos, se han ido forjando amistades muy bonitas ;)
    Porque, a pesar de que todos tenemos nuestras cosas (que las tenemos) y de que en ocasiones no estemos de acuerdo con la forma de actuar de los amigos (que también ocurre), lo cierto es que hemos aprendido poco a poco a respetarnos y aceptarnos con nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas.
    Sólo (y lo escribo así porque, a mí, me gusta más con tilde) puedo decirte que muchas gracias y que espero que nos queden muchos momentos juntos por vivir en los que ambos podamos seguir aprendiendo el uno del otro y mejorando como maestros y como personas.
    ¡¡¡Un abrazo enorme "Pedrín"!!! ;)

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